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Surgidas en Iglesias de antigua Cristianidad para sostener la labor de los misioneros en los pueblos no cristianos, las OMP se han convertido en una institución de la Iglesia universal y de cada Iglesia en particular. Según el Concilio, deben ocupar un lugar determinante en la cooperación misionera. Constituyen una única institución que comprende cuatro ramas distintas con un principal y común objetivo de promover el espíritu misionero y universal entre el Pueblo de Dios, el cuál se lleva a cabo informando y concientizando sobre las misiones, promoviendo las vocaciones misioneras y recogiendo y distribuyendo las ayudas a los misioneros, a sus obras y a las jóvenes Iglesias, en las que se intenta favorecer la comunión con las otras Iglesias para el intercambio de bienes y ayudas. Cada una de las cuatro Obras Pontificias tiene su propria identidad y especificidad sea en la finalidad que se propone, sea en los medios e iniciativas con los que la pone en práctica, adaptándolos y renovándolos según las diferentes situaciones eclesiales y socioculturales en las que obra. Es importante además que, aun conservando la propia individualidad, evidencien la unidad de espíritu y de propósito que anima a todas ellas, como Obras del Santo Padre y de los Obispos, en su empeño por educar al Pueblo de Dios en un fecundo espíritu misionero.

Fundada en Lyon (Francia) en el 1822 por la Venerable Pauline Jaricot, se encarga de promover la cooperación misionera en todas las comunidades cristianas. Con este fin, además de la recogida de ayudas, se ocupa de las vocaciones misioneras y de la educación al espíritu misionero, sobre todo con iniciativas durante el mes misionero de octubre.
En la Arquidiosecis de Córdoba, el trabajo de Propagación de la Fe, se realiza desde distintas áreas:
U.E.A.M.
GRUPOS y JÓVENES MISIONEROS
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